Saltarse una comida puede hacernos engordar.

Neurobiólogos de la Universidad de Yale han analizado cómo reacciona nuestro cerebro cuando le falta azúcar. Y han descubierto que el área encargada de regular las emociones y los impulsos pierde la capacidad de frenar el deseo de tomar comidas hipercalóricas.

Cuando falta azúcar, un área llamada hipotálamo lo detecta y activa a la ínsula y al estriado (zonas relacionadas con las recompensas), que se hiperactivan para que surja el deseo de comer. Simultáneamente, la corteza prefrontal, que normalmente mantiene a los anteriores “a raya”, “pierde toda su autoridad”.

El mejor método para evitar esta situación, es no dejar que transcurran más de 3 o 4 horas  entre comidas, comer cinco veces al día, e incluir en la dieta alimentos sanos (fruta, cereales…) que mantengan al cerebro alimentado y “bajo control”.
De no ser así, se padecerán espisodios de “hambre descontrolada” que nos llevarán a comer cualquier cosa y en gran cantidad, corriendo el riesgo de aumento de peso.

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